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La Gran Ola de Kanagawa

Imagen web de Xilografía "La Gran Ola de Kanagawa", de Katsushika Hokusai.
Mira los datos más Random en esta reseña de La Gran Ola de Kanagawa, obra de Katsushika Hokusai y una fuente inspiración para muchos artistas.
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OK, si estás aquí, es porque como nosotros, has quedado cautivado por una de las obras más icónicas y reconocidas de la historia del arte, La Gran Ola de Kanagawa. 

Su creador, Katsushika Hokusai, representó una ola gigantesca que se eleva por encima de pequeñas embarcaciones y pescadores en la bahía de Kanagawa, con el majestuoso monte Fuji al fondo.

Pero esta obra va más allá de su belleza visual: es una representación de la relación de Japón con el mundo y las influencias culturales que moldearon su historia.

En esta review, te contamos fascinantes hechos, desde su creación en el siglo XIX hasta su impacto en el arte y diseño contemporáneo. 

Además de su reconocimiento en el ámbito artístico, con el paso de los años, La Gran Ola de Kanagawa se ha convertido en un icono cultural y comercial reconocido en todo el mundo.

Inclusive, han utilizado su imagen en una amplia variedad de productos decorativos, desde cuadros y pósters hasta camisetas y tazas.

Estos productos reflejan la popularidad y la fascinación duradera que esta xilografía ha generado a lo largo del tiempo.

Sí amiguitos y amiguitas, La Gran Ola de Kanagawa es mucho más que una simple obra de arte.

Su impacto en el arte y diseño contemporáneo, así como su estatus como un icono cultural y comercial, hacen de esta obra una pieza fascinante para explorar.

Lee y conoce más sobre su historia, además de una review con tres de nuestras elecciones: Cuadro, Lego y Rompecabezas de la gran ola. 

¿Qué significa La Gran Ola de Kanagawa?

El cuadro «La Gran Ola de Kanagawa» es una xilografía que representa una ola gigante que se levanta sobre algunos barcos y amenaza con golpearlos y azotar la costa. En el cuadro se puede distinguir el monte Fuji, ya que esta obra de arte pertenece a una serie de grabados llamada 36 vistas del monte Fuji, creadas por el artista japonés Katsushika Hokusai en el siglo XIX.

La imagen representa el poder y belleza de la naturaleza, mostrando también su asombro y peligrosidad. El monte contrasta y se ve más pequeño en comparación a la ola. 

Esta pieza captura la relación que tiene la humanidad con el entorno natural, como también lo insignificante que es el ser humano comparado con la grandeza de la naturaleza

¿Dónde está La Gran Ola de Kanagawa?

¿Te preguntas dónde está el cuadro de La Gran Ola de Kanagawa o dónde está Kanagawa, el lugar?, bueno, te respondemos las dos:

  • La xilografía original de «La Gran Ola de Kanagawa» está en la colección del Museo Metropolitano de Arte (Metropolitan Museum of Art) o Moma, por sus siglas en inglés, en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos.

  • Kanagawa es una prefectura de Japón, región de Kanto, en la isla de Honshu. Limita con la ciudad de Yokohama al sur y con la ciudad de Tokio al norte. La capital de la prefectura es Yokohama, y es la prefectura más poblada del país después de Tokio. Se le conoce por sus paisajes montañosos, playas y puertos.

Katsushika Hokusai

Antes de seguir hablando de la obra, debemos conocer al que está detrás de ella.

Katsushika Hokusai es un artista japonés famoso por sus obras de arte y grabados ukiyo-e. Nacido en Edo (actual Tokio) en 1760, Hokusai pasó gran parte de su vida explorando y experimentando con diferentes técnicas artísticas y estilos.

Aunque hoy en día se le recuerda principalmente por su obra más famosa- la serie de grabados 36 vistas del monte Fuji, que en realidad eran 46- Hokusai produjo miles de pinturas y dibujos a lo largo de su vida, abarcando una amplia variedad de temas y estilos. 

A medida que su carrera progresaba, se convirtió en un maestro de la técnica ukiyo-e, que se centraba en imágenes de la vida cotidiana, la belleza natural y los retratos. 

Sin embargo, lo que realmente distinguió a Hokusai de sus contemporáneos fue su habilidad para combinar técnicas y estilos de diferentes culturas para crear algo verdaderamente único. 

La realidad es que le llamaron la atención los grabados holandeses que llegaban a Japón a través del comercio. De hecho, fue gracias a estos grabados que comenzó a interesarse por las perspectivas lineales, una técnica que los artistas japoneses no habían explorado anteriormente. 

A partir de las obras holandesas, Hokusai creó una variante japonesa de la perspectiva lineal que incorporó en muchas de sus obras.

Retrato de Katsushika Hokusai firmado por Keisai Eisen (1791-1848).
Retrato de Hokusai/ Museo Sumida Hokusai.

La influencia del arte neerlandés también se aprecia en el uso de una línea de horizonte baja y del color distintivo europeo, el azul de Prusia. No obstante, a pesar de esta influencia, Hokusai nunca perdió su conexión con la cultura japonesa y la estética tradicional. 

Por ejemplo, en la obra «La Gran la ola de Kanagawa» gigantesca ola del primer plano empequeñece la montaña de la lejanía y representa la yuxtaposición de lo natural y lo artificial, una técnica que es característica de la estética japonesa. Además de su innovación técnica y artística, Hokusai también era conocido por su curiosidad intelectual y su amor por la vida y la naturaleza. 

A lo largo de su vida, viajó por todo Japón, experimentando con diferentes técnicas de pintura y dibujo mientras observaba la naturaleza y la vida cotidiana.

Autoretrato de Katsushika Hokusai, autor de Bajo la Ola de kanagawa.
Katsushika Hokusai, Autorretrato a los ochenta y tres años (83).

Las treinta y seis vistas del monte Fuji

Las treinta y seis vistas del monte Fuji es una serie de grabados icónica creada por el artista japonés, del que ya te hablamos, Katsushika Hokusai entre 1830 y 1833. 

A lo largo de su carrera, Hokusai representó el monte Fuji en numerosas obras de arte, pero esta serie en particular es considerada su obra maestra. 

Cada grabado presenta una vista diferente del Monte Fuji en una amplia variedad de paisajes y situaciones, desde un día soleado hasta una tormenta, desde la perspectiva de la ciudad hasta la del campo. 

Pero, a diferencia de lo que se podría esperar, la montaña no siempre es el foco principal del grabado. 

Xilografía titulada Fuji Rojo. Hokusai Utiliza misma técnica que en la Gran Ola de Kanagawa.
Grabado impreso N.º2: "Fuji Rojo"/ Katsushika Hokusai.

Como se puede ver en La Gran Ola de Kanagawa, la montaña aparece en segundo plano, mientras una enorme ola domina el primer plano.

Imagen web de Xilografía "La Gran Ola de Kanagawa", de Katsushika Hokusai.
Grabado impreso N.º1: "La Gran Ola de Kanagawa"/ Katsushika Hokusai.

La técnica utilizada por Hokusai en esta serie de grabados es la xilografía policroma, una técnica en la que se aplican múltiples capas de tinta y color sobre un papel. 

En La Gran Ola de Kanagawa, por ejemplo, se puede apreciar la impresión en multicolor en un papel de aproximadamente 25 x 30 cm. Lo que hace que esta serie sea verdaderamente impresionante es la forma en que Hokusai juega con la perspectiva y el encuadre en cada grabado. 

La montaña llena la composición en algunas imágenes, mientras que en otras es apenas visible en el fondo. Sin embargo, no hay duda de que la montaña siempre tiene un papel fundamental en la creación de la atmósfera y el tono de la imagen. En Bajo la ola de Kanagawa, por ejemplo, la montaña es empequeñecida por la inmensidad de la ola, lo que crea una sensación de peligro y amenaza. 

Hokusai también utiliza la perspectiva para hacer que la montaña parezca parte del paisaje natural y, al mismo tiempo, simboliza la fuerza de la naturaleza sobre la humanidad. 

El museo nacional de Francia tiene disponibles todas las imágenes de las treinta y seis vistas del monte Fuji, cada con una breve reseña, donde también están incluidos los 10 grabados adicionales.

Técnica que utilizó Hokusai en las treinta y seis vistas del monte Fuji

La técnica utilizada por Hokusai en esta serie de grabados es la xilografía policroma, una técnica en la que se aplican múltiples capas de tinta y color sobre un papel. 

En La Gran Ola de Kanagawa, por ejemplo, se puede apreciar la impresión en multicolor en un papel de aproximadamente 25 x 30 cm., lo que hace que esta serie sea verdaderamente impresionante es la forma en que Hokusai juega con la perspectiva y el encuadre en cada grabado. 

En algunos, la montaña llena la composición, mientras que en otros es apenas visible en el fondo. En todos ellos, sin embargo, la montaña siempre tiene un papel fundamental en la creación de la atmósfera y el tono de la imagen. 

Por otra parte, la montaña es empequeñecida por la inmensidad de la ola, lo que crea una sensación de peligro y amenaza. 

Hokusai también utiliza la perspectiva para hacer que la montaña parezca parte del paisaje natural y, al mismo tiempo, simboliza la fuerza de la naturaleza sobre la humanidad.

El grabador Niinomi Morichika haciendo un grabado de La Gran Ola de Kanagawa.
El grabador Niinomi Morichika/ Nippon.com

Pero, ¿Por qué el monte Fuji?

Bien querubín, ya te comentamos del arte, ahora viene la inspiración… ¿Por qué el Monte Fuji fue tan importante para Hokusai y para la cultura japonesa en general? El Monte Fuji, con sus 3.776 metros de altura, es la montaña más alta de Japón y es considerada sagrada desde hace mucho tiempo. 

De hecho, la montaña ha sido un objeto de culto en la cultura japonesa desde hace más de mil años. Muchos japoneses han peregrinado al Monte Fuji como parte de su práctica religiosa y espiritual.

Monte Fuji al amanecer.
Monte Fuji al amanecer.

Es cierto que los viajes nacionales se estaban volviendo cada vez más populares en la época en que Hokusai estaba haciendo estas obras. 

Como resultado, había un mercado creciente para imágenes del Monte Fuji como recuerdo de los viajes.

La serie del artista capturó la imaginación del público, especialmente de la gente corriente que seguía el «culto al Fuji» y peregrinaba a la montaña.

Pero también fue popular entre los turistas que visitaban la nueva capital, y que querían llevarse a casa un recuerdo visual de su viaje.

Como serie, los grabados de «Treinta y seis vistas del monte Fuji» fueron un éxito comercial y artístico en su época.

Hoy en día, la montaña sigue siendo una presencia imponente en la cultura japonesa.

La cima del Monte Fuji sigue siendo una vista espectacular desde muchos lugares del país del sol naciente, esto a pesar de que los rascacielos de Tokio pueden haber ocultado la vista de la montaña desde algunos puntos de la ciudad.

Vista aérea de la ciudad de Tokio, con el monte Fuji de fondo, Japón.

La Gran Ola de Kanagawa": un sentido de lectura inverso

Vamos a hablar sobre la disposición de la obra. La gran ola se levanta de derecha a izquierda, mientras que el monte Fuji está a la derecha.

Los barcos, las olas y las figuras están dispuestos de manera que crean una sensación de movimiento y caos.

Esta disposición crea una tensión visual en la imagen, que es muy efectiva para transmitir la violencia de la ola.

Pero lo que hace que esta obra sea aún más interesante es que el sentido de la lectura es inverso al de la cultura occidental.

Los japoneses leen tradicionalmente de derecha a izquierda, y esto se refleja en la obra de Hokusai.

Sin embargo, en las culturas occidentales, donde se lee de izquierda a derecha, esta disposición puede parecer contraria a la lectura habitual.

Esta inversión en la dirección de la lectura puede reforzar aún más la sensación de movimiento y violencia de la ola.

Al parecer, la ola está invirtiendo el orden natural de las cosas, lo que puede aumentar la tensión visual y emocional de la obra.

Es importante tener en cuenta que el sentido de lectura es solo uno de los muchos elementos que componen una obra de arte.

Pero también es interesante cómo este simple cambio en la disposición puede cambiar la percepción de la obra para el espectador. Fijate que si «lees» la obra de derecha a izquierda, da la sensación de que la ola termina en la cima del monte Fuji.

También está pieza está considerada como una de las tantas que cuentan con una composición áurea: fórmula matemática y estética que entrega armonía a través de la relación proporcional entre dos elementos. 

En este caso, ocurre con elementos geométricos, como los círculos y los triángulos, y que representan al monte Fuji y a la forma de las olas.

Por otra parte, podemos ver la influencia del espiral de Fibonacci en la obra. Este es un patrón geométrico basado en la secuencia de Fibonacci. Es una secuencia numérica en la que cada número es la suma de los dos números anteriores. 

El patrón puede continuar infinitamente, creando así un espiral de círculos que se expanden y vuelven más grandes.

El círculo de Fibonacci es una representación gráfica de la secuencia, y la podemos ver en la Gran Ola de Kanagawa y en diversas formas y estructuras de la naturaleza. 

Esta pieza de Hokusai encaja perfectamente con la llamada proporción aurea.

Secuencia de Fibonacci y Gran ola de kanagawa

¿Cómo interpretar La Gran Ola de Kanagawa"?

La ola, protagonista indiscutible de esta obra, puede interpretarse como una fuerza poderosa e indomable de la naturaleza.

Hokusai representa la ola como una fuerza destructiva, capaz de volcar barcos y traer la destrucción a su paso. Esta representación puede interpretarse como una alegoría de la fuerza y la inestabilidad de la vida misma.

La ola se convierte así en un símbolo de la impermanencia y la fugacidad de todo lo que nos rodea.

Por su lado, el monte Fuji, que aparece al fondo de la imagen, simboliza la estabilidad y la permanencia.

Mientras que la ola es caótica y fugaz, el monte Fuji es un emblema de estabilidad y permanencia en la imagen. Se le representa inmóvil e imperturbable, en contraste con la violencia de la ola.

Esta dualidad entre la fuerza y la estabilidad crea un contraste interesante y simbólico que puede interpretarse de diferentes maneras.

Diseño de la Gran Ola de Kanagawa creado por Midjourney.

Pero, eso no es todo, también se pueden encontrar otros significados en esta obra.

Por ejemplo, los barcos que intentan cabalgar la ola pueden interpretarse como la vida humana.

La ola, que amenaza con arrollarlos, es como una representación de la muerte o el final de la vida. 

Otra interpretación interesante es la representación de la cultura japonesa en la obra.

La ola, el monte Fuji y los barcos pueden ser una forma de reflejar la cultura tradicional japonesa, en la que la naturaleza y el hombre están estrechamente vinculados. 

Es importante tener en cuenta que cada persona puede interpretar la obra de arte de una manera diferente.

Nuestros propios conocimientos, experiencias y vivencias pueden influir en la interpretación que hacemos de una obra.

Por lo tanto, no existe una única respuesta correcta a la pregunta cómo interpretar esta obra.

En cambio, es importante tener una mente abierta y estar dispuesto a explorar diferentes significados y simbolismos. 

Persona analizando la Gran Ola de Kanagawa.

Detrás de la obra hay una técnica específica

En primer lugar, es importante saber que la técnica ukiyo-e, tal como lo mencionamos anteriormente, fue la utilizada por Hokusai e implica tallar en madera e imprimir múltiples colores para crear una imagen compleja. 

Para crear «La gran ola de Kanagawa», Hokusai comenzó por hacer un boceto en papel, que luego transfirió a un bloque de madera.

Las partes que debían permanecer blancas en el grabado final se retiraban del bloque, dejando partes en relieve que se entintaban.

Luego, se presionaba el papel Washi sobre el bloque de madera, transfiriendo la tinta al papel para crear la imagen.

Para crear una imagen más detallada y con sutiles degradados y sombras, Hokusai utilizó varios bloques de madera para imprimir diferentes colores.

En «La gran ola de Kanagawa», los colores utilizados son el azul, el verde, el marrón y el blanco, lo que crea una impresión nítida y definida.

Aunque el proceso de crear un grabado de este estilo puede ser laborioso, el resultado final es una imagen impresionante, detallada y cautivadora.

La creación de los grabados Ukiyo-e

Hablemos de la etimología del término Ukiyo-e. Resulta que su significado proviene de la filosofía budista, y se refiere al «mundo flotante», es decir, a la idea de que todo es impermanente y efímero.

Los primeros grabados Ukiyo-e eran simples dibujos en blanco y negro, pero a medida que la técnica se fue perfeccionando, se añadieron más y más colores. 

Y aquí viene lo interesante: cada grabado se terminaba con una capa final de línea negra, que ayudaba a darle profundidad y textura a los colores planos.

Esta técnica, combinada con el énfasis en la línea y los colores puros y brillantes, es lo que hizo que los grabados Ukiyo-e fueran tan reconocidos y admirados.

Obra realista japonesa estilo gran ola de kanagawa.

Pero, ¿quién fue el artista que llevó esta técnica a su máximo esplendor? Nada más y nada menos que el protagonista de esta historia: Hokusai.

Él fue el que se atrevió a alejarse de los temas habituales de los grabados Ukiyo-e, como las cortesanas y los actores, y en su lugar, se enfocó en la vida cotidiana de los japoneses de diferentes estratos sociales.

Popularidad de los grabados Ukiyo-e en Europa

¿Sabías que durante más de 200 años Japón estuvo aislado del mundo occidental? Fue solo a partir de la década de 1850 cuando los intercambios comerciales y culturales comenzaron a abrirse a Occidente, y con ellos llegó una avalancha de arte japonés, especialmente grabados Ukiyo-e.

En 1867, durante la Exposición Internacional de París, se produjo un evento clave para la difusión de la cultura japonesa en Europa: la exposición de obras de Hokusai en el pabellón japonés.

Esto supuso la primera presentación de la cultura japonesa al público occidental, lo que generó una auténtica moda por coleccionar arte japonés, conocida como Japonismo.

Pero la influencia de los grabados Ukiyo-e no se limitó solo al mundo de la moda. 

Los artistas impresionistas de París, como Claude Monet, eran grandes admiradores de los grabados japoneses.

Su estética, con su énfasis en la línea y el color puro y brillante, fue una fuente de inspiración para los impresionistas y otros artistas europeos.

La técnica de los grabados, con su aplanamiento del espacio y su habilidad para reducir la forma al mínimo, reafirmó los intereses artísticos de los impresionistas, quienes también buscaban capturar la fugacidad de la vida moderna en la ciudad y las condiciones atmosféricas cambiantes.

La Gran Ola de Kanagawa y su influencia

La impresionante imagen de una ola gigantesca a punto de devorar unos pequeños barcos ha sido una fuente de inspiración para muchos artistas y creadores y profesionales, en diferentes disciplinas y ámbitos.

Para la una gran mayoría de  grabadores, la estampa de Hokusai sirvió como pura inspiración estética, enfocándose en imitar la composición original o algunos de sus elementos.

Su característica composición, la iconografía y la forma única de representar cada elemento en «La Gran Ola de Kanagawa» tuvieron un impacto en los artistas.

Claude Debussy y la Gran Ola de Kanagawa

Esta obra también inspiró esculturas y composiciones musicales. Claude Debussy, el maestro musical impresionista, encontró  inspiración en el reino marino y en la fuerza de sus aguas, creando la obra orquestal «La Mer».

La interpretación no solo marcó un hito histórico como la primera representación fiel de un motivo tan distintivo, sino que también es un testimonio de la integridad artística y la brillantez absoluta que resuenan en la creación de Debussy.

Hoy, la reproducción masiva de «La Gran Ola de Kanagawa» emerge como un exquisito grabado, dando origen a una multitud de reproducciones.

Portada de La Mer, Claude Debussy, inspirada en la Gran Ola de Kanagawa.
Portada de La Mar (1905).

Ha sido utilizada en sellos de diferentes países, como Turquía y San Marino

La Gran Ola de Kanagawa aparece con frecuencia en el mundo de los sellos. El primer ejemplo mostrado en este estudio, perteneciente a Turquía, utiliza la misma composición e iconografía que Hokusai, obvio. 

Caricaturiza ligeramente el motivo de la ola y presenta a un grupo de personajes en una balsa de remos en lugar de embarcaciones que se hunden. 

Concretamente, representa una carrera de balsas o un descenso de ríos. El grabado de 1832 constituye la base de la nueva imagen de este sello, que sustituye la idea original del mar por un río turbulento.

Sello emitido en turqía
Turquía, 1994.

El sello distribuido en San Marino en 2005 utiliza el mismo significado original con la impresión de 1832. La enorme ola, sin modificar, se estrella contra los restos de barcos hundidos. 

Se puede ver retratada una pared interminable se llena de retratos de víctimas, aludiendo al terremoto del Océano Índico del 26 de diciembre de 2004. 

El de San Marino con este diseño se utilizó como campaña de solidaridad con los afectados por la catástrofe.

Sello emitido en San Marino inspirado en la Gran Ola de Kanagawa.
San Marino, 2005.

Los logos de Quick Silver y Roxy se inspiraron en La Gran Ola de kanagawa

Desde 1970, la marca Quiksilver adoptó una versión minimalista de la obra de Hokusai como su emblema comercial.

Este símbolo adorna el énfasis central de la marca en el surf, snowboard y skateboarding.

Inspirado en la obra maestra de Hokusai, el logotipo captura la esencia del dinamismo y la fuerza, con una composición e iconografía que recuerdan a la obra original.

A pesar de que la curva y el triángulo se alejan de la representación primitiva, la publicidad de Quiksilver se esfuerza por resaltar la conexión con «La gran ola de Kanagawa».

 Esto dota al emblema de una significancia histórica y artística, subrayando el impacto perdurable de la 0bra.

Además, Roxy, la marca de ropa deportiva para mujeres, ingeniosamente incorpora el logotipo de Quiksilver en una disposición doble, formando simétricamente la figura de un corazón. 

Logo de Quick Silver y Roxy, inspirados en la Gran Ola de Kanagawa.

La ola de Kanagawa se utiliza como emoji 😮

¿Te habías dado cuenta que el emoji de la ola de Whatsapp es la ola de Kanagawa? este emoji se asemeja a  «La gran ola de Kanagawa», con una ola curva que se eleva hacia arriba. Aunque no es una réplica exacta, se inspira claramente en esta famosa obra de arte.

🌊

Miss Hokusai: la hija de Katsushika Hakusai

Es una película de animación japonesa de 2015, dirigida por Keiichi Hara. Está basada en la serie de manga «Sarusuberi» de Hinako Sugiura. Cuenta una historia ficticia sobre O-Ei, la hija de Katsushika Hokusai. 

Se sumerge en la vida de O-Ei, el vínculo que tenía con su padre y sus propias luchas artísticas. 

La historia se ambienta en Edo (actual Tokio) en 1814, donde O-Ei vive su vida cotidiana, ayudando a su padre con proyectos artísticos y esforzándose por encontrar su propia identidad.

Una revelación sobre el panorama artístico del Japón antiguo y el papel de las mujeres artistas en aquella época.

Carátula de la película Miss Hokusai, inspirada en la vida de la hija del creador de la Gran Ola de Kanagawa.
Carátula de Miss Hokusai, de Keiichi Hara.

La Noche Estrellada de Van Gogh inspirada en la Gran Ola

Se cuenta que Vincent Van Gogh se inspiró en La Gran Ola de Kanagawa para realizar su obra El Cielo estrellado. 

Ambas obras comparten varias similitudes, ya que tanto «La gran ola de Kanagawa» como «La noche estrellada» presentan una obra con composiciones y movimientos únicos.

Ambas tienen colores que generan impacto visual y transmiten emoción.  Existe un dinamismo notable en la imagen que que refleja lo majestuosa que es la naturaleza.

Otras obras de arte inspiradas en la ola de kanagawa

Creo que ya tenemos claro que «La gran ola de Kanagawa» de Hokusai es una de las obras de arte más famosas y reconocibles de Japón.

Y es por lo mismo que, a lo largo de los años, ha sido una fuente de inspiración para muchos artistas, incluyendo  aspectos como el arte contemporáneo y   la cultura popular.

Algunas inspiraciones en La Gran Ola de Kanagawa

«La gran ola de Kanagawa» es una obra de arte icónica que dejó una huella significativa en la cultura popular y ha sido una fuente de inspiración para diversas formas de expresión artística. A continuación de mostramos algunos ejemplos que han tenido de inspiración esta obra de arte (maquillaje, tatuajes, street art, diseño gráfico, bordado y moda).

Gran Ola de Kanagawa: comprar y precios

Amigas y amigos, este cuadro solo deben colgarlo y mirarlo. Se ve increíble. Si bien existen alternativas más económicas, esta vale totalmente la pena, ya que es un lienzo hecho a mano. Su tamaño es de 20×30″, y está hecho en base a impresiones producidas y hand-stretched en California con colores UV. 

Tiene un marco de madera real (non-mdf) y tinta sin disolventes: sin olor y puede ser utilizado por alguien con alergias y en habitaciones de los niños. El marco es sutil y tiene el color correcto para no distraer la imagen del lienzo sin dejar de verse bien. 

Además, viene con suministros para colgar el cuadro y unos guantes para que no tengas que tocar esta hermosa obra de arte con tus manos sucias. 

Una de las cosas que más gustan es que la pintura continúa en los cuatro gruesos bordes del cuadro, por lo que no necesitas comprar un marco. Sin duda que tienes cuadros de menor costo y más baratos, pero no te podemos asegurar la misma calidad de este.

Este es un producto de mucha calidad y sumamente entretenido. El precio no está mal, y si te gusta el cuadro, es algo que no puede faltar en tu colección. 

La presentación es una caja de cartón con la foto del cuadro ya montado, por lo que dan ganas de comenzar desde ya el montaje de los legos.

Esta exclusiva versión LEGO de La Gran Ola de Kanagawa cuenta con 1810 ladrillos y piezas que podrás armar con todo tu esmero.

Dentro del producto hay una guía de instrucciones bien elaborada yace una concisa representación de la esencia del artista.

Además, cuenta con un código QR que te lleva un sitio web donde puedes embarcarte en un cautivador viaje auditivo que profundiza en la fuente de inspiración de la pintura.

Te podrías demorar hasta una hora y veinticinco minutos en terminarlo.

El fabricante recomienda sincronizar escuchar el audio con el montaje creativo, pero puedes hacerlo a tu gusto.

Este puzzle de la Gran Ola de Kanagawa tiene una muy buena presentación y buen cartón. No es tan fácil, y eso lo hace divertido. Las piezas son pequeñas y están cortadas especialmente en comparación a las que tienen las conocidas conexiones en sus cuatro lados. 

Es un producto recomendado para las personas que le gusta el arte y este tipo de desafíos. Lo bueno es que llega a tiempo. El resultado final es genial ¿Te imaginas barnizar el puzzle, enmarcarlo y colgarlo? La mayoría de patrones repetitivos van en diferentes orientaciones, eso lo hace más entretenido y pone a prueba tu destreza. 

Si quieres hacer un regalo original, el rompecabezas de la Gran Ola de Kanagawa es ideal.  

Sus dimensiones son 48,8 x 67,6 x 0,2 centímetros y pesa 386 gramos. Está en inglés, pero eso no será un impedimento para que puedas hacerlo. Te recomendamos mantener este puzzle alejado de niños a partir de 3 años, ya que puede haber peligro de asfixia.

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